Lo que hay detrás del «clon celular» anunciado por Bryan Johnson

El empresario y biohacker Bryan Johnson anunció el 22 de julio que logró crear una versión “recién nacida” de sí mismo en laboratorio, a partir de sus propias células. En su post escribió: “Me acabo de clonar... como un recién nacido”. El anuncio, que usó la expresión clon celular, explotó en redes.

El procedimiento, según su relato, partió de una extracción de sangre y la exposición de las células a factores de Yamanaka para reprogramarlas a iPSC, un estado parecido al embrionario. Las iPSC pueden diferenciarse en múltiples tipos celulares como neuronas o cardiomiocitos, pero eso no equivale a clonación humana completa.

Johnson defendió que su objetivo es usar ese material para crear órganos de reemplazo sin rechazo inmunológico, hacerse donante de sangre propio y ensayar terapias antes de aplicarlas en su cuerpo. El anuncio del clon celular incluye la posibilidad de “cultivar órganos para trasplante” y “inyectar células jóvenes”, según su comunicado en X.

Especialistas consultados remarcan que el cultivo de órganos completamente funcionales para trasplante es todavía un desafío mayor y que la tecnología iPSC está lejos de llegar al uso clínico habitual. Johnson no difundió datos técnicos verificables ni estudios independientes; su anuncio acumuló más de 840.000 visualizaciones y provocó reacciones encontradas.

El post llegó semanas después del diagnóstico que Bryan Johnson hizo público: padece gastritis autoinmune. En sus palabras: “Mi estómago se está comiendo a sí mismo”. La enfermedad implica que el sistema inmune destruye células parietales, reduce la absorción de vitamina B12 y puede derivar en anemia y mayor riesgo de cáncer gástrico.

Johnson contó que durante 11 años presentó ferritina baja sin diagnóstico claro; ese punto ciego terminó con una endoscopía alta, una colonoscopía y cinco biopsias que describieron “signos claros de gastritis autoinmune temprana: atrofia incipiente confinada al revestimiento productor de ácido”. A partir de ese hallazgo vinculó varios problemas que antes se evaluaban por separado.

En sus publicaciones añadió: “El hierro y la tiroides se afectan mutuamente en ambas direcciones: el hierro bajo dificulta la conversión de la hormona tiroidea a su forma activa, y una tiroides poco activa deteriora el modo en que el cuerpo utiliza el hierro”. También explicó cómo eso complicó su cuadro.

Ante la falta de cura, Johnson eligió infusiones intravenosas de hierro y anunció que buscará “enfoques experimentales” para tratar la gastritis: “La medicina la trata como algo a gestionar, no a resolver”, escribió. Invierte más de 2 millones de dólares al año y publicó su meta de “la inmortalidad para 2039” y “aspira a vivir hasta el año 2140”.


Comentarios