Paris Hilton ha recibido en las últimas horas una noticia que llevaba muchos años esperando: las autoridades del estado de Utah, en Estados Unidos, han revocado la licencia de Provo Canyon School.
El internado donde denunció haber sufrido abusos cuando era adolescente. Con efecto inmediato, se ha ordenado cesar todos los servicios del campus antes del 6 de agosto y se les ha prohibido aceptar nuevas inscripciones. Todo ello después de que una investigación concluyese que la institución “no cumplía con los requisitos de salud y seguridad, así como un patrón de incumplimiento reiterado de las normas estatales”.
En declaraciones a la citada revista estadounidense, Hilton ha calificado la decisión como un hito no solo para ella, sino también para los exalumnos que también denunciaron lo ocurrido y que se atrevieron a hacerlo públicamente. “Durante más de 50 años, los niños denunciaron casos de abuso, negligencia y trauma. Hoy, el estado confirmó lo que los sobrevivientes siempre supieron: la escuela Provo Canyon falló a los niños a su cargo”, afirma la empresaria. Y continúa: “Yo fui una de esas niñas. Sé lo que se siente al pedir ayuda a gritos y creer que nadie vendrá. Hoy, los niños que aún permanecen en ese centro saben que por fin alguien irá a protegerlos”.
Durante años, Hilton ha denunciado públicamente lo que ocurrió en aquel centro de Utah en el que estuvo internada durante dos años. “La niña que hay en mí, a la que dijeron que nunca le creerían, se siente hoy totalmente reivindicada. Estábamos diciendo la verdad. Siempre la hemos dicho”, ha reivindicado.. Además, ha calificado la revocación de la licencia como un recordatorio de que “ninguna institución es demasiado poderosa para estar exenta de rendir cuentas”: “Cuando los supervivientes se niegan a guardar silencio, el cambio es posible”. En los documentos, se citan numerosas presuntas infracciones, entre ellas, la falta de protección de los pacientes contra daños o la falta de personal suficiente.
Además de hablar para la revista People, la empresaria también ha compartido la feliz noticia en sus redes sociales, donde acumula 26,3 millones de seguidores. “Por fin ha llegado la noticia por la que he luchado y rezado”, comienza el escrito. “No hay palabras para describir lo que se siente al convertirme en la persona que mi yo más joven necesitaba tan desesperadamente. Si pudiera volver atrás y decirle a esa niña que algún día ayudaría a proteger a otros niños de pasar por lo que ella pasó, no se lo creería”, continúa. Reconoce que “nada puede borrar al trauma” que tantas personas sufrieron, pero que este es “un paso decisivo hacia la protección de las generaciones futuras”. “A todas las supervivientes que han compartido su historia, a todos los defensores que han estado a nuestro lado y a todos los que nos han creído: este momento nos pertenece a todos. Estoy infinitamente agradecida a cada una de las personas que han ayudado a que esto sea posible. Gracias”, concluye la publicación que se ha llenado de mensajes de apoyo hacia todas las víctimas.
Entre los 16 y los 18 años, sus padres la enviaron a instituciones privadas como Provo Cayon para que modificara su comportamiento. Fue en Utah donde se vio obligada a tomar medicación psiquiátrica y a vivir en condiciones infrahumanas: “Me llevaban a una habitación, me metían dentro y me quitaban la ropa. Ni siquiera sé cuánto tiempo estuve allí. Había sangre en las paredes, heces, orina, solo un desagüe, sin ventanas”, reveló en 2023 en una entrevista con Glamour poco antes de la publicación de su libro de memorias. Sus padres jamás se enteraron de lo que sucedía detrás de los muros, pese a los intentos frustrados de contárselo por teléfono. En el momento en el que se enteraron, nunca dejaron de disculparse con ella. “Era algo que había borrado de mi memoria, pero después de oír la historia de otras supervivientes, empecé a hacer memoria”, recordó en la citada entrevista. “A altas horas de la noche, los miembros del personal entraban y cogían a ciertas chicas y las llevaban a una habitación. Literalmente gritabas y llorabas, te sujetaban cuatro de ellos, hombres y mujeres, y literalmente te metían los dedos... Hacían cosas regularmente a ciertas chicas [entre las que confirmó encontrarse]” .
En el momento en el que habló públicamente de los abusos que sufrió en el internado, decidió utilizar su altavoz para convertirse en activista y presionar al Congreso estadounidense para que reformara y regulara una campaña a favor del proyecto de ley contra el abuso infantil institucional. “Me siento poderosa cuando ejerzo este papel, sabiendo que puedo ser la heroína que siempre necesité cuando era pequeña”, afirmó en Glamour. Fue en 2021 cuando Hilton detalló todas las acusaciones de abusos que había sufrido ante el comité del Senado estatal en el capitolio de Utah: “Mucha gente me dice: ‘Si le pasó a Paris Hilton, no me quiero ni imaginar lo que le puede pasar a un niño de acogida o un huérfano”, agregó.

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