El caso de la selección de fútbol de Noruega ha llamado la atención por estas múltiples razones.
Primero por sus fotos de equipo, donde aparecen vestidos de vikingos y con las camisetas de los clubes donde empezaron, y, en segundo lugar, por acudir al Mundial cargados con 300 kilos de pescado rojo, 116 kilos de queso y 6.000 naranjas, además de sus propios chefs.No participan en el torneo desde 1998, 28 años de espera y no quieren pasar desapercibidos. Se hospedan en Greensboro, Carolina del Norte, Estados Unidos, pero han llevado toda su comida. El encargado del menú es Aron Espeland, un chef que lleva 35 años trabajando como chef de la selección de Noruega
Achacan esta decisión por una cuestión psicológica, explicando que un plato de pescado y brunost (queso noruego) son comidas familiares para los jugadores que ayudarán a alcanzar la normalidad en el día a día.
“Queremos lo que consideramos bueno y trabajamos con los mejores ingredientes noruegos disponibles. Nos enorgullece poder servirlo cuando realmente importa”, explicó Espeland en la televisión pública de Noruega. Esto es algo que suelen hacer en otras disciplinas deportivas, como es el caso de los Juegos Olímpicos.
“No es fácil volar a Estados Unidos con media tonelada de pescado. La logística para transportar tales cantidades de comida a través del Atlántico ha resultado ser todo un reto”, sentenció.
Las últimas declaraciones de la estrella del equipo, Erling Haaland, muestran la motivación de cara a este Mundial: “Desde que debuté internacionalmente en 2019, mi gran objetivo ha sido llevar a Noruega a un Mundial y a una Eurocopa. Siento mucha presión, pero me gusta. Ahora tenemos una generación increíble y quiero aprovecharla. Quiero desarrollar toda la federación y todo lo que la rodea para convertirla en una gran potencia futbolística”.

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