El estudio científico, ejecutado en los laboratorios argentinos del Servicio de Biología Molecular del Departamento de Virología del Instituto Carlos Malbrán en alianza con la Fundación Casará, se concentró específicamente en la evaluación de la cepa Andes.
Esta variante del patógeno es considerada por la comunidad médica global como la de mayor riesgo epidemiológico debido a su capacidad de transmitirse de forma directa entre seres humanos.El equipo bajo la dirección de la bióloga molecular Andrea Vanesa Dugour, detectó resultados favorables en el uso experimental de un spray nasal para contener la propagación del hantavirus.
Los análisis iniciales revelaron que el fármaco logra neutralizar la carga viral en la cavidad nasofaríngea, lo que impide que la infección entre al sistema respiratorio inferior.
El principio activo del spray nasal analizado es la carragenina, un polímero natural hidrosoluble que se extrae directamente de las estructuras celulares de ciertas especies de algas rojas.
La carragenina no es un descubrimiento reciente, debido a que se comercializa en el mercado desde hace 10 años como agente inmunomodulador y antiviral.
Estas propiedades, comprobadas en estudios clínicos previos, demostraron que la aplicación del compuesto cuatro veces al día, con intervalos de seis horas, reducía hasta en un 80 % la tasa de contagio en el personal médico expuesto directamente a pacientes infectados con enfermedades respiratorias.
Los expertos argentinos señalaron que al ser aplicado en las fosas nasales, el compuesto genera una capa o película protectora que funciona como un atrapa virus.
Ahora, las científicas argentinas explicaron que desde el punto de vista molecular, la carragenina posee una carga eléctrica que interactúa con las proteínas de la superficie externa del hantavirus.
Al unirse a ellas, el compuesto envuelve la partícula viral y la inmoviliza antes de que esta pueda acoplarse a los receptores de las células humanas de la nariz.

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